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Lo que sí y lo que no debes hacer para adoptar la #alimentaciónsana como hábito real

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El 7 de abril se celebro el Día Mundial de la Salud, y qué mejor manera de celebrarlo que aprender cómo comer, qué alimentos evitar y qué continuar haciendo en nuestra rutina diaria de alimentación. Recuerda que comer saludable es el primer paso para tener una vida más plena.

Adriana Puente, nutrióloga y profesora del curso Nutrición Saludable: Alimenta una vida mejor en Crehana, la comunidad de aprendizaje en línea de mayor crecimiento en Latinoamérica, presenta algunos consejos para que elijas alimentos frescos como las frutas y verduras, así como granos y otros alimentos que pueden ayudarte a comer mejor.

Algunos de los mitos que Adriana aconseja dejar a un lado son:

Mito 1: Puedo comer lo mismo que todos

La alimentación, como nuestras personalidades y cuerpos, ¡debe ser tratada de manera única! Cada quien debe comer de manera distinta dependiendo la edad, el peso, la altura y actividad física. También se debe tomar en cuenta las particularidades del sistema digestivo y qué tipo de digestión tenemos.

Mito 2. Para comer saludable debo olvidarme de los carbohidratos

Tener más vegetales en tu plato para sustituir a los carbohidratos es una receta para el fracaso alimenticio. Los carbohidratos cumplen una función en tu organismo. Puedes consumir tubérculos y granos como la quinoa que brindan un mayor balance a tu alimentación.

Ahora que conoces estos dos mitos, es importante que conozcas qué debes hacer y qué debes evitar para que tu alimentación sea mucho más saludable.

¿Qué debes evitar?

  1. Comer alimentos procesados

Los alimentos enlatados son una opción para una emergencia. Trata que no sea tu ingesta principal, baja las proporciones y dale prioridad a los vegetales, tubérculos, cereales, legumbres o frutas.

  1. Aprovecha los desechos orgánicos

Los restos de las verduras que sueles desechar pueden ser muy útiles para preparar salsas o cremas. Procura aprovechar todos los recursos, le harás un bien a tu salud y al planeta. Por ejemplo, con las colitas del brócoli y los tallos de la espinaca puedes hacer una crema verde. Solo agrega un poco de queso crema, leche y harina de avena u otra que te ayude a darle consistencia a la crema, un poco de especias y ¡listo!

  1. Consumir tanta azúcar añadida

La fuente de energía para tu cuerpo no debe concentrarse en azúcares añadidos en alimentos procesados. Poco a poco, ve incrementando tu ingesta de fruta para que tu cuerpo aprenda a valorar esas fuentes de energía. También puedes añadir piloncillo a tus preparaciones en proporciones moderadas.

¿Qué debes hacer?

  1. Incluir frutas y verduras en tu alimentación diaria

Es importante que ambos grupos estén a la mano en tu cocina y listos para ser consumidos, solo así incrementarás su ingesta diaria. Cada vez que des una visita a la cocina para tomar un snack, tendrás mayor probabilidad de consumirlos si están frente a ti.

  1. Escucha música mientras preparas tus alimentos

A veces, la rutina de picar y lavar tantas frutas y verduras puede volverse tediosa. Si acompañas esta labor con música que te guste se volverá en un momento de relajación y liberación de ansiedad.

  1. Tus aliados: las semillas y los frutos secos

Estas opciones saludables te dan la oportunidad de saciar el hambre a media tarde y, además, son una fuente de proteínas, calcio y grasas buenas, entre muchas más vitaminas.

  1. ¿Snacks? Claro, pero que sean saludables

¿Te encanta comer un pan a media tarde? ¿Por qué no pruebas hacer un pan de plátano vegano? También pueden ser una buena opción un poco de guacamole con chips de harina de avena, para hidratarte, jugos o extractos con frutas y vegetales ¿Qué tal un puñado de espinaca, un plátano, media manzana verde y un poco de miel para una ensalada nutritiva?

  1. Incrementa la variedad y los colores de tus recetas

Comer siempre lo mismo es monótono y no ayuda a que generemos interés en los ingredientes saludables. Procura variar los platillos, Pinterest o YouTube ofrecen miles de recetas sencillas para darle diversidad a tu cocina. También puedes reducir las porciones de algunos alimentos. Si te encanta la pasta, ¡no dejes de consumirla! Solo incrementa la cantidad de verduras que la acompañan. Así te llenarás de alimentos saludables y no solo de carbohidratos.

  1. Escucha a tu cuerpo

Mastica bien tus alimentos, dale tiempo a tu cuerpo de reconocer que ha consumido un alimento para no exceder tu ingesta. Prueba concentrarte mientras comes, para que puedas estar consciente de lo que comes y en qué cantidad. Asimismo, es importante que revises en qué momentos te da hambre para no postergar tu alimentación, y observa si hay alimentos en específico que te caen pesados y generan malestar para evitar consumirlos.

Recuerda que tener una alimentación saludable depende totalmente de ti. Ir paso a paso te ayudará a cumplir tus objetivos y vivir una vida mucho más sana.

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